Empeñada como estaba en vigilar su espalda y su horizonte, no se percató de las flores que crecían a su derecha, ni del amor que surgió a su izquierda. Un transeúnte cualquiera se conmovió de ver tales tesoros abandonados a su suerte y los recogió para si. Ella siguió oteando y lamentando su mala suerte.










15 jun 2008 | 02:58 PM
muy bonito relato.
un abrazo.
15 jun 2008 | 04:01 PM
Muy bueno, hoy es mi primer dia en la coctelera, mi primer post, mis primeros comentarios. Veremos ómo va.
Saludos, Calleabajo.
15 jun 2008 | 05:52 PM
Vaya, es que hay que mirar para todos los lados y aprender a valorar lo que tenemos. En todos los hogares hay escondites donde alguien guardó nuestras virtudes y nuestros premios, solo hay que rescatarlos y dejar en su lugar las inútiles lágrimas.
un abrazo
15 jun 2008 | 07:57 PM
Muy bueno!
Ten buena tarde
15 jun 2008 | 08:04 PM
Lo que ella no sabía era que ese transeunte cualquiera no lo era tanto, no se lo guardó para sí, lo guardo hasta que ella se diera cuenta...
de una inasperada
16 jun 2008 | 12:05 PM
Ni el mismo Monterroso, sería capaz de mejorar ese micro relato.
Micro en extensión y macro en calidad.
Un abrazo.
17 jun 2008 | 08:26 AM
qué bien que alguien aprovecha lo que otros no vemos
20 jun 2008 | 07:50 PM
Como escribes, igual y sin querer te ha salido un microrelato genial, de los que me gustan. Veras me ha tenido dandole vueltas un par de días, ni de frente, ni en la espalda, sino al lado solo al lado y luego mala suerte. Jejejeje por eso hay que ver más alla de los ojos y hacer disenso. muak